Estaba cansado, mi
vida era ya un desastre.
Era como una pelea
constante con monstros,
mis penas y el
dolor volvían mi alma un lastre,
estas rondaban mi
sangrante alma como lobos.
Andaba con una
infinidad de caídas y tropiezos.
Una y otra vez
cayendo en abismos profundos ,
con las noches que
eran obscuras bajo sollozos,
ahí yacían mi
alma y corazón casi moribundos.
Días pasaban en
este caminar solitario y tan frío,
mientras como tantas
almas estaba tan perdido,
padecía de una
agonía en un mundo triste y vacío,
mientras parecía
llegar a su fin mi corazón herido.
Temía que me
ahogaría en mis propias melancolías,
pero un día cuando
casi llegaba el final vi una luz
y un leve calor que
acompañaban alegres melodías
mientras distinguía
una bella imagen en contraluz.
La imagen tan bella
semejante a una estrella fugaz.
¿Acaso mi Dios
había escuchado al fin mis oraciones?
Aquella
desesperanza se transformaba en linda paz.
¿Era esto el bendito
final de todas mis tribulaciones?
Ahora era como en
un bello paraíso tener vacaciones,
ya no más
tristezas, se acabaron las atroces pesadillas.
Y ya no hay más
miedos, ya basta de tristes corazones.
El reloj que ya no
corría volvían a andar sus manecillas.
¿Qué era esa imagen
qué en ese trasluz veía?
¿Por qué mi corazón
ahora estaba tan vivaz?
¿Qué es lo que
ponía fin a esa hiriente agonía?
¿De dónde venían
aquella hermosa luz y paz?
Ahora entiendo que
es lo que me faltaba,
solo en este
letargo te estaba esperando,
eras Tú lo que mi
espíritu siempre añoraba,
eras Tú lo que mi
corazón estaba soñando.
Salvaste mi vida
cuando Tú llegaste Amor.
Eres mi única y
mágica salvación espiritual.
Caminemos, no
sueltes mi mano por favor,
que juntos
llegaremos felices hasta el final.
Escapé de
apabullantes arenas movedizas,
pelearé batallas
por ti con renovada ilusión,
como ave Fénix
resucité de entre las cenizas,
en agradecimiento
ofrezco a Ti mi Corazón